viernes, 17 de abril de 2020

La viuda de Márquez


La viuda de Márquez
Edwin Callizaya
Fue en Jaruma que oí hablar de Victoria Ocampo y, muchos años después, allí mismo la conocí. Se presentó como la viuda de Márquez y nos quedamos charlando, por algunas horas, en el autobús, entre la gente desconocida. Que no vestía como viuda, sí; de negro, no, sino una blusa naranja o un suéter cautivante. No tenía marido, lo decía con su simpática sonrisa.
¡Sus veinte años parecían de diecisiete!
Si el autobús en el cual íbamos no lograba pasar la montaña de Oscarin, estaba seguro de compartir la noche con ella, quizá hablando de cualquier cosa. Y yo tenía esa suerte, la suerte de que si una mujer se fijaba en mis ojos o despertaba en mis brazos o bien en mi cama. Al poco tiempo, como creí que sucedería, el autobús se plantó y nosotros nos quedamos charlando, en los viejos asientos. Finalmente, cuando los pasajeros desaparecieron al azar y el pequeño pueblo quedó en penumbras, Victoria me invitó a pasar en una casa vieja que había pertenecido a su difunto esposo.
Una anciana sorda y muy viejísima nos abrió. Parecía no ver nada o no le importó que yo estuviera allí. Victoria tampoco se molestó en presentarme. Ingresamos a una sala polvorienta. Luego, ella puso la caldera en la cocina y, cuando hubo hervido, me invitó un café casi perfumado por su aroma. Lo hizo en silencio, mientras yo le observaba: era una mujer hermosa, bastante joven para ser viuda, de mirada pícara y rostro angelical.
La noche había de comenzar con un frío intolerable, las pocas tiendas habían cerrado sus puertas antes de que se inundaran de polvo. Aquel café nos envolvió en un extraño calor, un sudor romántico, y mis ojos se embrujaron con el respirar de aquella divina. Victoria Ocampo y yo éramos dos sustantivos olvidados en un amplio ambiente pintado del color del barro. Más tarde encendería el horno y pronto comenzaría la charla ocasional, junto al fuego, la noche entera. Y al alba, nos quedaríamos dormidos en los sillones, con sola compañía de las cenizas de la madrugada.
Sin embargo, la noche era nuestra. Me invitó pasar por un pequeño pasadizo, junto a un ropero viejo: era una puerta secreta. Una vieja biblioteca, de muebles polvorientas, de retratos, de libros, de cuadernos, se abrió ante nuestros ojos. Mientras recorríamos el amplio salón, buscando algo que Victoria no mencionaba, sentí de pronto que alguien nos miraba, quizá un simple retrato de un hombre, colgado en la pared, por encima de los libros más gruesos.
Victoria era la mujer más perfecta, su figura fugas se deslizaba por la habitación con gran deleite. Desde el primer momento quedé atrapado por la hermosura de su rostro. De rato en rato nuestros ojos se encontraban entre la luz difusa que forzaba la farola. Como cualquier hombre, mi corazón se agitaba con desmedida lentitud, me preguntaba si ella tendría ganas de estar conmigo, aquello ¿estaba premeditado?, ¿cuánto tiempo no había estado con un hombre?, ¿pasaría algo entre nosotros? Con la fragilidad con que pueda adornar una flor una noche como esa, me enseñaba los infinitos documentos que guardaba aquella habitación. Pero había uno en la que ella puso los ojos y me la entregó a las manos, mirándome fijamente, con un rose elegante de sus dedillos, tan delgadas y puras.
Luego regresamos a la sala, junto al fuego. Me hubiera encantado quedarme en ese rinconcito donde muchas veces había trabajado aquel Márquez, pero ya era bastante el frio como para permanecer más tiempo en ese cuchitril.
Victoria Ocampo me confesó que el hombre del retrato era su esposo, y mientras desempolvaba un folder de documentos, me confesó que éste era prueba única de su soledad. El hombre le habría sido infiel.
Además, sospechaba de una supuesta muerte, tan fingida como para borrarse de su presencia y huir con su amante. ¿Quién quería separarse de una mujer tan bella? En frente de esa fogata pude ver la figura angelical de la señora Márquez, tan dulce, tan perfecta, tan toda hecha.
Cierto o no, quedé asombrado por toda aquella historia que oí aquella noche. Había sido una mañana de invierno en que sonó el teléfono y le comunicaron que había muerto el esposo y que en dos horas lo enterrarían. Esta noticia casi le había provocado un infarto. Estaba a dos días de viaje y aunque quisiera no podría llegar a tiempo. Prefirió no ir, pero cuando lo pensó mejor, horas después, alistó su maleta y se marchó. Al llegar allí, se encontró solamente con la tumba, con la cruz y con el nombre de su esposo escrito en una extraña roca. Al principio parecía inapelable su muerte, luego empezó a dudar por unas cartas que encontró en uno de los sacos del Márquez, en ella una tal Áliz-Masad, quien habría sido la última amante, le decía tener a la hija enferma. «Solo la muerte y el abandono de lo que fue puede unir nuestro amor desmedido», le decía. Entre otras cosas, todo parecía indicar que su esposo no estaba muerto.
Aquella noche pudimos comprender evidentemente sobre la desaparición premeditada de aquel hombre indigno. Una desaparición repentina y acaso provocada. Una leve lágrima cayó de sus ojos atentos, mientras me acercaba para consolarla. Sus largos cabellos y su exuberante perfume pronto se mecían largamente en mi pecho, desnudos, de calor y frio, de dolor y felicidad. Caímos agotados y bien dormidos al maravilloso borde de aquella fogata moribunda, como si la noche fuera la única que teníamos para vengarnos o para machacar lo que habían tejido nuestros ojos.
No quiero decir que yo fuera un afortunado por llegar a ella o es ella quien planificó nuestro encuentro.
En Jaruma todo el mundo conocía a Victoria y ella a mí, a través de un primer libro ontológico que ella había adquirido en una de las ferias del libro. Y ahora, en este instante, en que ella duerme tiernamente junto a mí, puedo comprender quién planeo este encuentro y todos los que han venido y vendrán. La vida, vista en un pedazo de instante, cuando está cargada de dicha, no tiene importancia el resto.


viernes, 20 de diciembre de 2019

A la opinión pública

A la opinión pública

No crean todo lo que ven, no crean todo lo que escribo, pues lo hago como escritor, como inventor de historias, de creador de fantasías, de ilusiones y sueños. Que no se me crea cuanto escribo ni de las cosas que se me ocurren, pues este espacio está hecho para todo lo que se le ocurre a un escritor como yo. Eso es todo. Puede a ver un loco andante que piense que lo que escribo lo hago porque me pasa y no es cierto, sino solo por vanidad. 

El dolor del silencio cuando ya no estés

El dolor del silencio cuando ya no estés 

Disculpa ahora mi enojo. Disculpa que apague el celular y no quiera conectarme al watsaap. Perdóname cuánto lo siento. No es que tengas culpa o tal vez lo tienes, eso es el problema. El problema es no saber que haz hecho, qué hiciste en mi ausencia, lejos de mi. Eso es el problema, ahora lo sé, por eso es mi enojo. Pero al final qué importa mi manera de pensar sobre ti, tu tienes todo el derecho de hacer lo que quieras, siempre ha sido así, ahora no puede menos importar.

Sé que mañana ya  no estarás, sé que mañana me iré, te dejaré ir o me dejarás ir como siempre. Yo no soy quien crees que soy, en eso sí te equivocas, pero no en mi amor. Mañana más que nunca sabrás que sí te quise mucho, que fuiste importante, quizá lo más importante que tuve en mi vida. Por eso hoy manifiesto mi enojo, porque mañana te iras y yo no estaré. 


Hasta morirme jamás

HASTA MORIRME JAMAS

Es como cuando estas lleno, lleno de cosas banales, de cosas que nada bueno traen, vacío, incluso cuando tienes razones para estar bien. A esto se llama preocupación, y ¿qué es la preocupación? La mitad entre el dolor y la tristeza. 

Estos días han pasado cosas, no ha sido fácil hasta que te das cuenta que haz dejado dolor en el pasado. No es cualquier dolor cuando éste esta bañado de resentimiento, de promesas rotas, de cobardía, de impotencia. Justo hoy, cuando aparecen todas las personas que formaron parte de ti, ya no te necesitan, ya no eres fundamental, como en el pasado, hoy solo eres tu. El tu es cualquier sujeto, es un ser humano cualquiera, de a pie, del montón, que ya no eres imprescindible en la vida de esas personas: nunca más.

Entonces te toca vivir lo que siempre imaginabas, enfrentas a lo que nunca quisiste cuando eras feliz, a su anonimato, a su cruce por la calle, o por la puerta de aquella que fue testigo de nuestro gran amor. Entonces ya no tiemblo como antes cuando te veía, sigues siendo dulce, sigues siendo la misma, cargada del mismo gesto, del mismo movimiento, de la misma seriedad con que te movías cunado te enojabas conmigo, con esa misma prisa de mujer encantador. Sigo pensando entonces que eres realmente perfecta, la única imperfección es aquel hombre que ahora te acompaña.

Entonces quiero seguir recordándote, recuerdo por ejemplo esa boca, ese peinado, esas trenzas de aguayo, esas locas miradas que un día fueron mías: nadie más era mía, solo tú. Eso es lo grave, eso es lo grave, que ayer como hoy fuiste mía y de nadie más, luego fuiste de todo el mundo y yo ya no estaba. Recordaras seguramente cuando juntos en nuestra eterna cama lloramos como niños, con el corazón en la mano, con el alma arrepentido, de tanto amor que habíamos construido y de tanto pesar por habernos amado. Nuestro amor prohibido era todo entonces, pero seguramente no haz de recordar con tanto detalle como yo lo hago ahora. Incluso recuerdo en esos momentos cuando llorabas y gemías el por qué te habías enamorado de mí, las palabras que mi corazón te gritaba, que te iba a dejar, que te iba a abandonar, que te iba permitir a que seas feliz, que juraba que sí o sí serias feliz aunque no conmigo pero sí con otro. Entonces no sabía qué hacer, no sabía como calmarte, tenia que decirte que yo también te amaba y que nunca te dejaría, aunque mi corazón sabía que era falso, que conmigo, por mi condición nunca ibas a ser feliz. Eso duele ahora, cuando ayer te amé como nunca lo hice, pero ya no estas más sino solo para contemplarte.

Jamás me arrepentiré, decías, jamás lo haré por tanto amor entregado, decías. Y yo vanamente te juraba amor eterno, sin comprender bien que te dejaría. Nunca imaginé que lo haría por ti, aunque parezca solo escusa, te dejé ir para que fueras feliz con otro. Pero no sé si lo eres. No lo sé. Y ahora, al final de la batalla puedo comprender que aquello fue bueno, el dejarte ir, pues aprenderás a ser feliz, aunque yo no esté a tu lado.

Que te cuida la vida y los cielos te den buenos frutos que merecido ya lo tienes, por ti y por la felicidad. Hasta siempre mi querida y estimada compañera inolvidable. 



jueves, 5 de diciembre de 2019

El color de la resignación altamiranesca

El color de la resignación altamiranesca

Esta mañana no fui a trabajar, era ya tarde cuando el miércoles tomé esa decisión. Estábamos apunto de abandonar la oficina cuando Altamirano arrojó un par de trabajos de sistematización sobre mi escritorio. "Tienes que revisar, jefe", dijo casi gritando. Le miré atónito e incrédulo mientras que él no paraba de distribuir, a última hora, esos pesados trabajos que había que dar visto bueno para dar pase a la defensa.  
Me reí en su cara, irónico, y con los mismos gestos de imposición él seguía sin retirar su posición. No voy a venir mañana, jefe, no creo que lo pueda revisar, le decía. "No sé yo, no sé, no sé", repetía el ecuánime colega. En esos instantes, medio enserio medio en broma, maquinaba en mi mente una manera de burlar esas responsabilidades. No es que siempre fuera así, de hecho jamás he huido de este tipo de trabajos, es más, siempre fui afable ante estas cuestiones, por eso me pareció extraño toda esta situación que pasaba en mí.
Ciertamente no podía ayudar, debía ir a la Universidad Pedagógica y concluir con mi trabajo postergado hace un par de años, y como fui llamado para completar y terminarlo, me dispuse con ello. Se lo dije sin duda, y Altamirano pareció recordar los muchos favores que le había hecho y no tenía otra opción que ayudarme. Entre su mirada baga y sin salida le oí resignarse: ¡Claro pues no, vos con tu maestría y ¿yo? Ah y ¿yo? Nos echamos riendo, medio enserio medio en broma.    

Los días en que amamos el estar amándonos todo el tiempo

Los días en que amamos el estar amándonos todo el tiempo


Esto es algo que me gustaría contarle a la historia, algo que sucedió ayer 04 de diciembre de 2019, cuando mi amada y yo, alejados por una enfermedad repentina, nos escribimos por watsaap, y lo transcribo para que dicha historia no se la devore los sentimientos:

AMOR:

Sabes te amo mucho... Fuiste aquella persona q curó todas mis heridas...
Aquella persona q hizo q creyera nuevamente en el amor....
La experiencia más hermosa La viví contigo...
Aprendí a hacer a un lado mi orgullo aprendí q x amor se puede luchar... Que cuando uno ama de verdad nada importa... Y también que no hay nada imposible....
Realmente muchas gracias x todo amor... Mi ojitos ha sido muy hermoso aprender y experimentar con hechos el sentido de la palabra amor. Jamás pensé sentir esto y q ese amor sea correspondido... Hoy mientras staba inconsciente una bebe q ya caminaba me agarro la mano y me llevaba... Y alguien me jalo pa su lado cuando reaccione mi hermana staba poniendo alcohol en mi rostro y me hacia despertar.... Jamás había stado así.... Fue feo simplemente a lo q kiero llegar s q la vida no la tenemos comprada en cualkier momento puede pasar muchas cosas... Yo creo q mientras se pueda hay q vivir al máximo y ser feliz....
Asi q vive mi ojitos vive al máximo sos una gran persona una persona ejemplar con muchas virtudes mereces a alguien q t ame mucho y t haga feliz.... Recuerda amor siempre ser feliz te amo ahora si t escribo mas tardecita...
Stoy bien kiero star en casa y descansar... No t preocupes si tu Janneth stará bien.. Muy prontito ggg

YO:

PARA MI AMOR J. C.

No sé lo que sientas justo ahora, con tu sonrisa eterna clavada en la vida, en esa cama en que más de una soñaste con esto  que sentimos. Vive y sueña que es justo soñar asi como el pes en el agua, igual que yo cuando de lejos te veo venir en nuestro encuentro. No hay sentimiento tan sincero que el que se construyó en medio de un árido decierto. Nada se compara entonces con esto que estoy sintiendo. Y al oírte valoro la vida más que ningún otro día. Me dedicas las palabras más locas que he oido y llenas de valor y esperanza mi mundo descolorido, y sin más lloro en medio de la gente que ahora desconozco, como si lo único que importará fueras tú, mi amor.  Asi como la luna siempre retorna, retornaras mi bella Flor o yo tendré que retornar a tu presencia. Te amooo, es lo único que puedo ver que siente mi corazón.

Para la Vero que ya no es más Verito

                                                                 Para la Vero que ya no es más Verito 
Entre ese vacío vago que se mueve entre mi corazón y la cabeza, no puedo más que inclinar mi debilidad a la desesperanza, a la desilusión inventada por mi yo interior. Me da pena pero no es cualquier pena. Dan ganas de llorar, de sentirte malo en todos los términos del castellano. Ahora, con el corazón roto y las gotas cayendo sobre mis pantalones tengo ganas de pedir perdón a medio mundo, a todos los que se cruzan en la calle, a todos los que me miran y también a los que ni me ven, ni nunca han oído de mí. También creo que si creyera en el párroco iría al confesionario, pero no es eso lo que realmente quiero, sino solo perdón. Sí. Creo que mi alma solo quiere perdón. "Perdón", ¿qué palabra es esa? Sin embargo, la necesito. Pero también puedo justificarme, claro que sí. Puedo decir por ejemplo que "Yo no sé", pues su mirar y su figura me han tentado y -¡claro está!- he caído, como cualquier ser humano. Ella se venía a mí, siempre a mí, y en esos minutos era tan feliz que yo me deleitaba con ese respirar de la niña aventurera. Ahora no creí que iba a necesitarla de este modo, que al hacer lo que hice creyera que soy el más cruel. Pero quizá tiene la razón, tal vez solo finjo cuando en verdad soy muy malo. No lo sé. Si se va sin que le pida perdón por amarla tanto he de morir pronto y ella a de odiarme como a una bestia. Yo lo superaría quizá, pero ella no lo haría jamás pues es su prioridad que nada perturbe su mente, mientras tiene sueños que cumplir.      

miércoles, 21 de agosto de 2019

Algunas locuras medio confusas

Algunas locuras medio confusas

La formación profesional es sobre todo autopreparación, se sustenta en la autodidactización, no en la simple conclusión de estudios. En ese marco creo haber sido, en mi primer tiempo, el mayor de los autodidactas, pero eso en relación a las formas de auto preparación de mis contemporáneos e insuficiente para mi preparación personal conforme a los intereses que se ha soñado. Por ello me siento decepcionado y de lo único que tal ves alguna vez me arrepienta. Estas cuestiones hoy me hacen dar cuenta que es necesario el sacrificio por lograr las cosas buenas. 

miércoles, 6 de marzo de 2019

De mis jornadas carnavalescas


Los carnavales, desde mis inmemoriales tiempos, quiero decir desde los tiempos de mis padres, jamás ha representado a un día especial o distinto que las ordinarias. Mis padres, en los días de carnaval, lejos de incluirse a la tradicional Ch´alla con hermanos, primos, tíos o vecinos, preferían -a la cabeza de mi muy estimado padre- pasar en familia, hacer un asado o simplemente disfrutar del feriado mirando la tele, de tal modo que cuando niño solía estar en casa jugando a cualquier cosa con mis hermanos. Mientras que para mis allegados amigos esto siempre significó jugar con globos y espumas mientras sus padres le echaban bombas a las chelas, y más tarde, por su puesto, correteaban a las imillas del barrio.

De tal manera que ahora con treinta y tantos años encima y muerto mi padre, las cosas no han cambiado. Entiendo que los carnavales son espacios de convivencia, confraternización y encuentro de viejos amigos que por la distancia y el tiempo aprovechan estas fechas para reunirse y pasar unas horas intensas. Así mismo, en nuestro país es ya cultura muy arraigado en nuestras entrañas, como una especie de promoción de nuestra cultura polifacética, en sus dimensiones bellísimas y cuantioso colorido. Así es nuestra cultura plurinacional finalmente, así es nuestra extraordinaria cultura, milenaria en todo sentido de la palabra, que a pesar de mi formación mediocre en estas acciones innatas, tengo un sentido de admiración y respeto por ella. 


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martes, 18 de diciembre de 2018

Ella podría ser Claribel de Tamayo

No sé. Quizá jamás. Nuestro encuentro es a sol. Pero su hermosura arrastra todas las maldiciones que uno puede imaginar. Ella, en cambio, encuentra un ser extraño, interesante que los ojos profundos debelan otras cosas no necesariamente normales (lo dijo). No es que está enamorada, sino es simple como un antojo de mujer lo que siente. Nada más. Y debes en cuando me manda fotos de aquello que la hace sonreír, perritos de peluche, comprados en un McDonald. Su nombre es parecido al poema de Claribel, de mi estimado Tamayo.

martes, 10 de octubre de 2017

Mi hermanita

Mi madre y mi hermana salieron temprano,  las ganas de ver a mi hermanita fueron frenados con su partida. Realmente la extrañaba y seguramente ella lo hacía también.  Ella es como si fuera mi hija, no conoció a papá, siento como si yo le hubiese criado. En ese sentido ser huérfanos no es lo mismo desayunar o cenar en una tarde fresca de primavera. 

viernes, 8 de septiembre de 2017

El recomienzo

En esa acta escribimos nuestros nombres, seguros de publicar la Historia de Villa Aroma, en septiembre,  el aniversario de la ESFM. Condori además de los documentos nos entregó una Qurawa con los colores propios y característicos como símbolo de compromiso y victoria. Cori estaba contento. Para mi, era una oportunidad para publicar este libro que lo había terminado hace dos años.
Ahora comienza un nuevo tiempo en que ya no hay descanso.

El entrenador del Relámpago ⚡

Le ubiqué por el Facebook como me lo recomendó mi buen amigo Orlando. Le pedí hablar y quedamos para las siete, en su casa. A esa hora, Herrera me recibió con alta amabilidad. Y nos quedamos charlando hasta casi la media noche. Sin poder romper en algún momento la conversación.

Aceptó ser el entrenador del Relámpago, y más todavía, estaba esperando una oportunidad como esa para aplicar las nuevas técnicas futbolísticas de tipo europeo.  Yo estaba ilusionado, pronto el equipo de mi padre entendería un tipo de juego más moderno con el que podremos ganar los campeonatos de la región de Aroma.

Ahora solo queda esperar.

jueves, 7 de septiembre de 2017

La pregunta

Hoy te soñé, Gaby, pero no era en tu cuarto como muchas veces. Era en el mío. Tu sonrisa mezquina rosaba mi pelo y tus manos me presionaban hacia a tu cuerpo, desnuda, deslizándose sobre el mío. Todo era real en aquel sueño, tan ausente de toda ilusión, no como es la realidad, ahora.

¿Qué haces justo ahora que no estoy? ¿En qué piensas cuando nuestros ojos no se ven? ¿Que dice tu boca sin la mía? ¿Qué fue de esa comida que con tanto amor me la preparabas?

Quizá ya no estemos, talves no te vuelva a entregar los besos más locos, pero estaré en tu mente toda la vida, pues yo siendo un picaflor fuiste tú la última más dulce. No lo olvides.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

El viejo y el mar, Ernest Hemingway

Aferrarse a un sueño aún en la absoluta soledad
Ernest Hemingway

Para Septo Día Félice,
donde esté su gloria

“Me estás matando, pez, pensó el viejo. Pero tienes derecho. Hermano, jamás en mi vida he visto cosa más grande ni más hermosa, ni más tranquila ni más noble que tú. Vamos, ven a matarme. No me importa quien mate a quién”.
Leer a Hemingway es como saborear algún caramelo de chocolate hasta chamuscar con los dientes su delgado palillo. O en medio de la arena, en horas de sol sofocante, saborear un helado de vainilla.
Y en medio de esa inmensa maestría yace un pinche poema: Los ojos son del color mismo del mar.
El viejo y el mar es una de las novelas cortas más típicas y posiblemente la obra más famosa del escritor estadounidense Ernest Hemingway (1899-1961) de no más de 100 páginas. Cuenta la historia de Santiago, un viejo pescador, que se enfrenta, aún en el regazo de su vida, a un enorme pez en medio de un mar insólito por varios días y noches, y tras su victoria, es acechada por unos feroces tiburones con los que tras una batalla sin igual, cae derrotado.
Pero como en toda obra de arte, Hemingway nos enseña muchas cosas; tan simples como que siempre seremos superiores ante alguien y siempre habrá alguien superior a nosotros. Que nosotros, las personas, no somos irremplazables. Y perdemos muchas batallas en la vida.
Al leer El viejo y el mar uno siente adentrarse al terreno del enemigo sin sospechar que habrá una batalla, sin armas más que la experiencia, y ser vencido. ¿Fue realmente una batalla? ¿Quién ganó a quién? Las batallas se ganan cuando los soldados han previsto las armas, y se pierden valientemente cuando se ha entregado todo por una causa. Entonces, solo hay cansancio, dolor y algo de soledad.
La vida es como la historia de este miserable pescador que raya líneas, una y otras vez, sobre el mar. Y todo es fugaz, todo es relativo, y nada es para siempre, como muchas cosas en la vida. A veces el inconsciente llama a la realidad como el viejo que espera encontrar un pez enorme, persistente. El hecho de sumergirse en el mar, de forma intencional, es como adentrarse a la vida, con lo que se tiene, con lo que somos, para enfrentar y encarar, solos; finalmente, es una lucha solitaria, la vida. De esta forma, debemos aprender a vivir atentos, a las cosas que intenta decirnos el correr del tiempo. Como cuando el viejo está dispuesto, atento cuando la buena suerte se asoma ante sus ojos. Entonces llega el encuentro con el destino, con lo que la mente ya sabía. El encuentro con la realidad, como el limpio olor matinal del océano, lejos de la playa, lejos de su realidad cotidiana, inmerso en su soledad, una soledad que realmente no es soledad aún de los peces voladores sino la lucha entre él y su destino.
El pez grande simboliza el logro mayor que solo se consigna cuando estamos preparados para hacerlo, no es casual, es provocado. Nuestra lucha ardua comienza desde el mediodía hasta la noche entera, y toda una vida a veces, e igualmente desconocidos nuestros verdaderos problemas, como aquel misterioso pez que se esconde, aunque tira imponente, desde el fondo del mar. Pero no siempre somos fuertes: “No puedo hacer nada con él, y él no puede hacer nada conmigo, pienso. Al menos mientras siga este juego”.
Vivir así, en ese mundo fugaz como en la novela. Amar tanto que odiar tanto, porque es la única esperanza para estar bien. Allí el reto no es con el prójimo, quizá ni siquiera es con el pez, tal vez es con la cruda naturaleza, el tiempo y el espacio. Es la demostración más sublime de la valentía, que a veces, los seres humanos, estamos condenados a vivir.
La novela de Ernest Hemingway tiene estos matices, donde la fantasía y la realidad están separadas por una delgada telita. Hay soledad manifiesta, cargados de ficción, de ilusión, que aunque estemos en la multitud, persisten.
Y para terminar no puedo dejar de citar un pasaje que simplemente un maestro, como Hemingway, puede hacer con las palabras:
─ ¡Cristo! ¡No sabía que fuera tan grande!
─ Sin embargo lo mataré ─dijo─.  Con toda su gloria y su grandeza.
Aunque es injusto, pensó. Pero le demostré lo que puede hacer un hombre y lo que es capaz de aguantar.
                                           Edwin Callizaya
                                  Septiembre 06, 2017

sábado, 2 de septiembre de 2017

Locuras de 2009

Locuras de 2009 ja ja ja 

Datos personales

Edwin Callizaya La Paz, Murillo, Bolivia. Estudiante de Maestría en Educación Superior Universitaria EMI. Egresado de la Universidad Nacional Siglo XX en Matemática de Educación Secundaria. Diplomado en Matemática Iplacex Chile. Post titulado en Administración Educacional Iplacex Chile. Profesor Normalista graduado de la Escuela de Formación Docente "René Barrientos". Ex Ejecutivo de la Federación de Estudiantes de la Escuela de Formación Docente "René Barrientos". Escritor de Varios libros: "El corazón de mi destino", "El hombre que vivió jugando", "Diez reliquias de amor y cinco poemas naturales", "Manuel", "Memorias de un ejecutivo", "El laberinto", "Veinte mil horas diarias por unas lineas miserables", "Me sale a licor de haberte perdido", "El mentecato del señor presidente", "Cronicas de la infinita ciudad altiplanica", "Laberintos de otoño", "El altiplano del magistrado", "El Haiden de la montaña solitaria", "Mil primaveras de infinitos otoños", "Ciudad paja, ciudad nueva", "La guerra de las dimensiones", "Yo y los poetas naturales", "La pedagogía de la mediocridad en 45 minutos", "Pedagogía del balde frio", "Leyendas del mar paraiso" y muchos otros libros por escribir.

Recuerdos de 209, III

Martes, 10 de noviembre de 2009

LA NOCHES DE MELANCOLÍA

¿Puede un escritor vivir eternamente solitario? Pues, así parece. No hay compañía mejor que el silencio para conseguir un poco de calma y tranquilidad, y no hay mejor momento para encontrar la inspiración que ese. El mundo bullicioso aleja al escritor de su mundo, la alegría metafísica, que experimenta siempre, se acorta mas de lo que cualquiera imagina. Pero, vivimos un mundo de dependencia, nos dependemos mutuamente. ¿Qué sería de mi sin ti? ¿Cómo te escribiría poemas de mi alma? Es solo un respirar, un instante de mi, aquello que no alcanzo mas de conseguir y que probablemente no logre hacerlo hasta el día de mi ida.

Recuerdos de 2009, II

Martes, 10 de noviembre de 2009
EL MENTECATO DEL SEÑOR PRESIDENTE
El mentecato del señor presidente no es una obra literaria que atenta los actos que realiza o ha realizado el señor presidente Morales, es mas bien una simple inspiración que no daña la integridad de las personas. El mentecato no es el presidente, sino uno de sus colaboradores al quien el presidente tiene que soportar para cumplir una promesa. El presidente es leal a sus principios, de alguna forma es responsable y no falla en sus compromisos, por ello, el mentecato será la ultima promesa que pueda hacer él. Desde el momento en que el mentecato conoce al que luego seria presidente, identifica en el, el sueño de hacerse presidente, y el hace prometer que cuando este en la cima, debe nombrarle como su ministro de alguna área, y cuando ello ocurre el presidente tiene una promesa que cumplir. 
Otros títulos: Me sale a licor de haberte perdido, o lo que es: Veinte mil horas diarias por unas líneas miserables, y el mismo Ciudad paja, ciudad nueva, que está narrada en tercera persona. El autor identifica, claramente a su intérprete y ese paisaje en la que es capaz de describir el paisaje mismo de la coyuntura, se entra y adentra a la mente psicológico de cada personaje. Hace historia desde el primer momento. Su obra cumbre que luego desemboca en la Pedagogía de la mediocridad en 45 minutos. 
Y bueno no solo es eso pero se identifica como la más importante en cuanto a la educación. Todo comienza cuando el mentecato, está sentado sobre una montaña de frío altiplanico, y debe recordar por instantes, la vez que conoció al señor que ahora es presidente. Después de volver a la realidad, su amigo el diputado de sobre nombre, o el viceministro, comunica que el presidente esta por llegar. En esa circunstancia, el mentecato se viste la polera tradicional que usaba en su juventud, para que el presidente pudiese reconocerlo. Al final, el presente no le reconoce. Pasado el acto, dentro la reunión familiar y ante sus 13 hijos, decide viajar a la ciudad, al palacio para visitar a su amigo, ahora presidente. Varios fracasos, pero consigue su éxito y es nombrado ministro de planeamiento, su gestión nefasta es criticada y su administración es de pura suerte y logra el sueño.

Un recuerdo de 2009

viernes, 4 de diciembre de 2009

EL MAR DESDE LA MONTAÑA

EL MAR DESDE LA MONTAÑA es una  novela q nos lleva por el camino de la narración en tercera persona y como luces por la mañana juega con la primera y segunda persona. La obra nos habla sobre su pais natal y su caracter mediterraneo, es una denuncia de porque Bolivia no tiene su mar y la esperanza que tienen sus personajes por el retorna a ella, que es irrenunciable. Entre versos lineales aflorables a simple vista y una exquisita narracion con una profunda poesia en su prosa se muestra la obra. Te invito a comprarla en todas las librerias del país.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Mi primer cuento

Cochabamba, Bolivia, Domingo 19 de febrero de 2012

 

   

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INICIOVIDA DE HOYREVISTA ASÍINF. ESPECIALRAMONACOCINASALUDCOBOCITOS

Ramona

SOBRE EL LIBRO DEL V PREMIO NACIONAL DE CUENTO “ADELA ZAMUDIO”

El historiador cercado y otros cuentos

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POR: LOURDES SAAVEDRA BERBETTY | 19/02/2012

Hace ya casi un mes, un viernes lluvioso se presentó el libro El historiador cercado y otros cuentos, compilación de trabajos seleccionados y ganadores del V Premio Nacional de Cuento “Adela Zamudio” 2011, convocado por la Alcaldía de Cochabamba. Ocho son los cuentos publicados en esta entrega. Existe un buen nivel en los trabajos presentados que tienen las siguientes tendencias: 1) la contextualización histórica para el desarrollo temático, 2) la oralidad 3) La intimidad como fisura de la vida cotidiana, 4) El realismo fantástico.

El cuento ganador de este concurso, “El historiador del cercado” de Camilo Albarracín Zelada, es una narración que rememora momentos históricos regionales como la fundación de la Villa de Oropeza, la memoria de Alejo Calatayud y otros más. Tales referentes engranan en la historia extraoficial de un narrador, cercado en sus recuerdos y sus intentos de lucidez a través de la investigación histórica que enmascara su delirio. 

Desde la otra orilla, más cercana al género de lo fantástico, el cuento de Aldo Medinacelli, “El dibujante de historietas (la pelea antes del fin)”, hábilmente nos presenta a Trevor, un dibujante; un misterioso virus y la imposibilidad de escapar de las luces y sombras que de manera mítica lo llevan a ser el personaje de su propia creación. 

Estos dos cuentos inician este libro y son muestra clara del trabajo que realizan las voces jóvenes en el panorama narrativo a nivel nacional, ya que los participantes del certamen están debajo o apenas sobre los 30 años. Se están produciendo historias interesantes por escritores que luchan por buscar apuestas sólidas. La mayoría de los cuentos son muy buenos, uno duerme recorriendo las páginas y se siente perseguido por sus personajes. A algunos cuentos les faltó algo de intensidad para llegar a cerrar con fuerza su propuesta. Pero, en general, el jurado y los lectores de este libro, que fue distribuido gratuitamente por la Alcaldía de Cochabamba, podemos afirmar que vale la pena ser leído.

En síntesis, se puede decir que la publicación nos conduce por el imaginario de la Guerra del Chaco (como en la obra “Conversación en el desierto”, de Rodrigo Urquiola Flores), la utopía de la juventud revolucionaria a finales de los 60 (“Cuando tus palabras resonaban armadas” de Rosario Barahona), el “Segundo tiempo” (Claudia Michel) como un chance para enlazar las deudas con el presente después del accidente de un motociclista, o a entender a la adolescencia desde las primeras metidas de mano del deseo, a partir de una colegiala que se debate entre las hormonas y el amor como un proyecto incompleto (“Un moscardón llamado deseo” de Boris Paredez). También tenemos relatos casi cinematográficos, como es el caso de “Secuencia” (de Gabriel Iriarte Rico), en el que cada parte del rompecabezas nos lleva a pensar en una historia coral. Y asimismo textos que bordean el realismo fantástico como “999” (de Edwin Calizaya), en el que se cumple la advertencia de no hablar con los extraños. 

Cochabambinos, paceños, sucrenses son parte de las coordenadas geográficas de esta camada de escritores, algunos noveles y otros con una trayectoria emergente. Gestores culturales, activistas, integrantes de editoriales independientes, estudiantes de Comunicación y Literatura, historiadoras y fabricantes de letreros, son los perfiles que conforman esta camada que esperemos continúe por el sinuoso camino de las letras. Avanti y larga vida.

correlulacorre@hotmail.com

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